L a P e r l a y L a O s t r a
En la parte interna de la ostra se encuentra una sustancia lustrosa llamada nácar, cuando un grano de arena penetra en la ostra, las células de nácar comienzan a trabajar y cubren el grano de arena con capas y capas y más capas de nácar para proteger el cuerpo indefenso de la ostra. Como resultado, se va formando una hermosa perla.
Una ostra que no haya sido herida de algún modo, no puede producir perlas, porque la perla es una herida cicatrizada, las perlas son producto del dolor.
En nuestro paso por este mundo hemos reído, llorado, nos han lastimado o al contrario hemos lastimado, nos han acusado de decir cosas que nunca dicho o hemos sido objeto de la indiferencia.
No te preocupes… ¡produce una perla! Cubre cada una de tus heridas con varias capas de amor.
Muchas personas sólo aprenden a cultivar resentimientos, dejando sus
heridas abiertas, alimentándose con sentimientos pobres, los cuales
impiden que las lesiones cicatricen.
En la vida real vemos muchas “ostras vacías”, no porque no hayan sido heridas sino porque no han sabido perdonar, comprender y transformar el dolor en amor.
En la vida real vemos muchas “ostras vacías”, no porque no hayan sido heridas sino porque no han sabido perdonar, comprender y transformar el dolor en amor.
Vale
la pena enfrentar las heridas. No seas vencido por lo malo, sino vence
con el bien el mal. "pero Dios, quien los llamó para compartir su gloria
eterna en Cristo, les mostrará todo su generoso amor..."
1 Pedro 5:10a
(PDT)

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