miércoles, 13 de mayo de 2015

Construyendo familias fuertes: Padres Ejemplares


Imagen Tomada de la clase Construyendo familias fuertes del material del CBAI


Efesios 6:4: «Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y Amonestación del Señor». Colosenses 3:21: «Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten». 
Uno de los deberes fundamentales del matrimonio, Padre y Madre, es la enseñanza de sus hijos, como nos habla la lectura bíblica para este mensaje.
Amonestar significa instruir, enseñar, sobre todo cuando es necesario tocar algún aspecto que no está funcionando bien. Es aquí donde los padres necesitan poner un equilibrio a ese amor natural que todo lo consiente, que todo lo aprueba. Los padres piensan así: ‘Mi hijo es el mejor; mi hija es la más bella’. ¿Se han fijado cuando un niño está haciendo desorden en las reuniones? Los hermanos que están a su alrededor se incomodan, pero la única persona que no percibe que su hijo está dando problemas, es la mamá. La tendencia natural de los padres es a obviar los defectos, las desobediencias de sus hijos, porque el amor es muy fuerte, y ese amor a veces es bastante consentidor. El Señor ordena a los padres que equilibremos ese amor, que seamos sensatos en ese amor, agregándole un elemento necesario, como la disciplina y la amonestación.
A continuación estudiaremos algunos principios que deben aplicar los padres para formar el carácter de sus hijos:
1. Santifíquense a sí mismos. Proverbios 20:7 La primera cosa que los padres deben hacer es santificarse a sí mismos por amor a los hijos. En la familia usted no puede tener dos patrones. Algunas veces, porque los padres son adultos, pueden hacer muchas cosas; son libres para hacer esas cosas. Pero ellos tienen otro patrón para sus hijos y éstos no entienden. Si usted no se santifica por amor a ellos, nunca será capaz de enseñarles o disciplinarlos. Mire a nuestro Señor Jesús. En Juan 17 se dice que nuestro Señor Jesús se santificó a sí mismo por amor a nosotros. Antes de tener hijos, probablemente había cosas que usted podía hacer libremente, pero después de tener hijos, usted debe pensar en ellos. Si dice una cierta cosa, si va a algún lugar, ¿cómo eso afectará a sus hijos? Usted dice a sus hijos que no digan esto, que no hagan aquello, que no vayan a aquel lugar, pero usted lo hace. Ese es un patrón doble. Usted pierde el respeto de sus hijos. Ellos no lo van a respetar más. Van a pensar que usted es un hipócrita.
2. Viva delante de Dios. En segundo lugar, al criar a los hijos, tanto el padre como la madre deben vivir delante de Dios. No hay cómo ayudar a los hijos si los padres mismos no viven en la presencia de Dios. Si los padres temen a Dios, los hijos temerán. Si los padres aman a Dios, los hijos lo amarán. Los Padres tienen que proveer la atmósfera correcta. Deben ser ejemplo para ellos.
3. Sean de un mismo sentir y pensar. En tercer lugar, los padres deben ponerse de acuerdo al  disciplinar sus hijos. Los hijos son muy inteligentes. ¡Cómo ellos consiguen lanzar al padre contra la madre, y a la madre contra el padre! Los hijos saben que el padre dirá «no» a ciertas cosas, entonces ellos acuden a la madre. En otras cosas, ellos saben que la madre dirá «no», entonces acuden al padre. Frecuentemente lanzan al padre contra la madre y causan cierto tipo de conflicto. Esa es una astucia natural. Por lo tanto, al enseñar y disciplinar a los hijos, los padres tienen que tener una sola opinión. Si los hijos fueren a la madre, ella debería decir: “¿Qué dijo tu padre?”. Y lo mismo debe suceder con el padre. De otra forma no serán capaces de criar sus hijos como deben.
4. Enseñe y disciplínelos en todas las áreas de la vida. En cuarto lugar, los hijos deben ser enseñados y disciplinados en todas las áreas de sus vidas. Los padres no deben sólo darles dinero, suplir las necesidades materiales, alimento, ropas, y lo demás. Ciertamente eso es importante, pero no tanto como criar a los hijos en cuanto a sus buenas maneras, forma de vida, hábitos, trabajo, carácter y relaciones. Todo esto precisa ser enseñado.
5. Valores y Patrones morales. Proverbios 10:1¿Qué cosas son realmente valiosas? Debe dárseles algún tipo de patrón de valores. Si los hijos aprenden los valores cuando todavía son pequeños, ellos estarán protegidos contra muchos errores. ¿Qué son las cosas valiosas? ¿Cuáles son los valores en la vida? Estas son las cosas que deben ser enseñadas a los hijos mientras ellos todavía son pequeños. De igual forma, los patrones morales deben ser enseñados a los hijos. Debe haber ciertos patrones que precisan ser mantenidos, y los hijos deben ser enseñados cuando todavía son pequeños. Los hijos deben ser enseñados en el uso del dinero. Ayúdelos a aprender cómo utilizar el dinero y cómo dar.
6. Diligencia.  Los hijos deben ser enseñados a cómo trabajar. Muchos hijos en la actualidad no saben cómo trabajar. Son servidos todo el tiempo. Ellos precisan ser enseñados a ser diligentes. Los hijos precisan tener el carácter formado. Todas esas cosas precisan ser enseñadas, e igualmente disciplinadas de tal forma que, cuando los hijos crezcan, ellos crezcan para la madurez. Esa es la responsabilidad de los padres.
7. Mantenga sus promesas.  Al tratar con los hijos, su palabra debe ser precisa, sus promesas deben ser mantenidas. Frecuentemente, los padres prometen alguna cosa a los hijos y después se olvidan. Eso hiere mucho a los hijos. Lo que fuere dicho debe ser preciso y ser cumplido.
8. Lleve sus hijos al Señor. Proverbios 22:6. Los padres tienen la responsabilidad de llevar sus hijos al Señor. Eso es lo más importante. Muchos padres fallan en esa responsabilidad. Ellos no llevan sus hijos al Señor, y permiten que sus hijos se vayan al mundo. Entonces, alguna otra persona, o la iglesia, tiene que salir a buscarlos. Pero en realidad, es responsabilidad de los padres criar a sus hijos y llevarlos al Señor. Si así ocurre, ellos quedarán en la iglesia y serán útiles.

Conclusión: Estos son algunos pocos aspectos prácticos. Hay muchas, muchas otras cosas. ¡Oh, cuán necesario es que los padres críen a sus hijos en la enseñanza y disciplina del Señor!

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